
vamos a aprovechar este momento sofía eh.
después de levantarme a las 4 30 am para ir a la facultar y desayunarme con que la toma sigue, y ésta vez, la facu se cierra hasta que terminen las negociaciones con el ministerio, y volver a campana y encima pasarme con el colectivo como unas 20 cuadras porque me dormí, llegó el hermoso y bendito momento de llegar a casa. pero a casa: CASA SOLA. no hay nada más lindo que tener la casa para uno, poner la música que uno quiere sin que otro se queje, estar en pantuflas, cigarrillo en mano y vaso de coca cola. qué feliz (lástima haberme levantado a las 4 30 jaja).
me está gustando esto de explayarme un poco... esto de poner las ideas afuera. creo que a veces me da miedo, pero también siento que si no las pongo en algún lado se me escapan. o van y vuelven. cuando pasa eso es peor porque son repetitivas y siento que me persiguen.
asique bueno, voy a inaugurar esta suerte de diario íntimo cibernético, más barato que un psicólogo y menos peleador que las madres que ya, pobres, no sabén qué más hacer para que sus hijos estén bien, y se terminan enojando.
porque sí, creo que es eso lo que le pasa. guau. mi segunda entrada a este mundo del blog va a ser para hablar de mi mamá. weird, pero merecido, obvio.
a veces me da mucha tristeza ver que ella quiere manejar todas las situaciones y no puede. a veces la veo tan parecida a mi (debería ser al revés jajaja, pero para mi soy el modelo original (?)). odia ver que las cosas se le escapen de las manos, y cuando se pone en dura y fría me dan muchas ganas de ir a abrazarla y decirle que la quiero, y que agradezco todo lo que hizo y hace. creo que el día que falleció mi abuela (al día siguiente de que se mudara a mi casa, habíamos estado todo el verano construyendo una habitación para ella, y estabamos bañados en planes, ganas...en fin, estabamos felices y esperanzados) no podía mirarla. era verla caerse. y eso me mataba a mi. me hubiese gustado poder agarrar todo ese dolor que tenía ella y comermelo yo, y que no la toque a ella. yo sentía que yo iba a poder soportarlo mejor.
en unos días es el día de la madre. me da mucha cosa que ella ya no tenga a su mamá, sobre todo porque iban a pasarlo juntas en casa. yo si pienso en no tener a mi mamá conmigo me desespero.
en realidad me desespero de pensar muchísimas cosas, que siento que si pasan, van a aniquilar mi vida de cuajo. y sobrevivo. es rarísimo. pero sobrevivo. cagada a palos, pero viva al fin. uno siente que hay tantas cosas más fuertes que uno, y que podría llorar para toda la vida, pero no se puede llorar toda la vida, porque no hay cuerpo que se lo aguante, ni voluntad, y a nadie, creo yo, le gusta esa sensación de tristeza eterna. muchas veces es cómodo. sí. es comodísimo. y ojo, uno realmente se quedaría tirado llorando porque las ganas de todo se te van. pero no es lo que nos enseñaron. no es lo que aprendimos. no es para lo que estamos hechos. y después de un rato, hay que levantarse, lavarse la carita, respirar profundo y salir (con anteojos de sol en lo posible, porque en esos días todos somos medio vampiros y la luz nos hace mal).
ahora bien: no está mal que la tristeza vuelva (osea, nunca se va, nunca nunca), pero no tiene que ser la única opción. creo que una vez cada tanto uno tiene que tomarse un rato para llorar y filtrar todo lo que va acumulando. es también una manera de recordar lo que ya no tenemos, es extrañar, amar, necesitar. es vivir. y la vida no es ni toda triste ni toda alegre (por suerte la mia es mas alegre que triste, pero las cosas trsites que me pasaron me marcaron mucho). pero uno tiene que darle a cada cosa un lugar, para que no nos pase por encima.
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