viernes, 11 de noviembre de 2011


¿Dónde termina tu cuerpo y empieza el mío? A veces me cuesta decir. Siento tu calor, siento tu frío, me siento vacío si no estoy dentro de tí. ¿Cuánto de esto es amor? ¿Cuánto es deseo? ¿Se pueden, o no, separar? Si desde el corazón a los dedos no hay nada en mi cuerpo que no hagas vibrar. ¿Qué tendrá de real esta locura? ¿Quien nos asegura que esto es normal? Y no me importa contarte que ya perdí la mesura que ya colgué mi armadura en tu portal. Donde termina tu cuerpo y empieza el cielo no cabe ni un rayo de luz. ¿Que fue que nos unió en un mismo vuelo? ¿Los mismos anhelos? ¿Tal vez la misma cruz? ¿Quien tiene razón? ¿quien está errado? ¿Quien no habrá dudado de su corazón? Yo sólo quiero que sepas: no estoy aquí de visita, y es para ti que está escrita esta canción

miércoles, 9 de noviembre de 2011



Yo no te busqué

y te encontré al abrirse una ventana

por un vendaval

que trajo perfume a tierra mojada.

Tanto te esperé…

Yo Adán expulsado del paraíso.

Tu Eva maldiciendo la manzana.

Allá donde ella viaja esta mi Edén.

Por fin te encontré.


Ahora has de saber

que me hundo en tu mirada inabarcable.

Que esta aurora trae

certezas para espantar soledades.

Tanto, tanto te esperé…


Y puede que el planeta se derrumbe,

que la lumbre del mundo algún día se apague,

que el tiempo arrugue el alma y nuestra piel,

pero yo por fin te encontré.


Ven aquí no digas nada.

No hace falta, que la noche ya

aprendió de tus silencios

y a descifrar nuestros cuerpos.

Derrumbemos las cautelas.

Compañera, estoy perdido y ya,

para tener miedo, es tarde.

Bendito azar es encontrarte.


Por fin te encontré

como un candil brillando entre la nada.

Yo era Robinson

y descubrí tus huellas en la playa.

martes, 1 de noviembre de 2011


iré a buscarte a los sitios acordados, aunque tu no vengas, aunque me hayas olvidado. te escribiré los versos que nunca te hice, seré puntual como siempre quisiste.

lunes, 31 de octubre de 2011


Me levanto temprano, moribundo. Perezoso resucito, bienvenido al mundo. Con noticias asesinas me tomo el desayuno. Camino del trabajo, en el metro, aburrido vigilo las caras de los viajeros, compañeros en la rutina y en los bostezos.Y en el asiento de enfrente, un rostro de repente, claro ilumina el vagón. Esos gestos traen recuerdos de otros paisajes, otros tiempos, en los que una suerte mejor me conoció. No me atrevo a decir nada, no estoy seguro, aunque esos ojos, sin duda, son los suyos, más cargados de nostalgia, quizás más oscuros. Pero creo que eres tú y estás casi igual, tan hermosa como entonces, quizás más. Sigues pareciendo la chica más triste de la ciudad. Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores, del interrogante en tu mirada? La ciudad gritaba y maldecía nuestros nombres, jóvenes promesas, no, no teníamos nada. Dejando en los portales los ecos de tus susurros, buscando cualquier rincón sin luz. "Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro", y detrás de cada huida estabas tú, estabas tú. En las noches vacías en que regreso solo y malherido, todavía me arrepiento de haberte arrojado tan lejos de mi cuerpo. Y ahora que te encuentro, veo que aún arde la llama que encendiste. Nunca, nunca es tarde para nacer de nuevo, para amarte. Debo decirte algo antes de que te bajes de este sucio vagón y quede muerto, mirarte a los ojos, y tal vez recordarte, que antes de rendirnos fuimos eternos. Me levanto decidido y me acerco a ti, y algo en mi pecho se tensa, se rompe. "¿Cómo estás? Cuánto tiempo, ¿te acuerdas de mí?" Y una sonrisa tímida responde: "Perdone, pero creo que se ha equivocado". "Disculpe, señorita, me recuerda tanto a una mujer que conocí hace ya algunos años". Más viejo y más cansado vuelvo a mi asiento, aburrido vigilo las caras de los viajeros, compañeros en la rutina y en los bostezos.